"- ¿Sabes una cosa? No me gusta mi vida.
- Oh... ¿y eso?
- Es difícil de explicar, tengo momento puntuales de alegría, al igual que momentos de tristeza, y de aburrimiento, de melancolía, de un montón de cosas. Pero esté como esté, siempre acabo volviendo a una especie de apatía. Ese vacío que eres incapaz de llenar del que habla tanta gente.
- ¿Y qué piensas hacer al respecto?
- Pues la verdad es que no lo sé. Creo que no puedo hacer nada. Pero me gustaría irme, largarme lejos, desconectar de todo.
- ¿Y por qué no lo haces?
- Quizás por cobardía, quizás porque hay gente a la que echaría de menos. O quizás porque hay gente que me echaría de menos.
- Bueno, si es por lo primero solo tienes que echarle huevos, si es por lo segundo o lo tercero, tendrías que elegir.
- Ya bueno, supongo que en realidad son todos los motivos juntos, y estoy como sin poder moverse ¿sabes?
- ¿Qué harás entonces?
- Probablemente lo de siempre, seguir aguantando, hasta que un día...
- ... ¿Qué? ¿Explotes o algo así?
- Algo así, supongo.
- En fin, si te sientes mal pero no piensas hacer nada es tu culpa.
- Lo sé, tampoco es que lo pague con nada ni con nadie.
- Al menos tienes eso claro.
- Sí, puede que sea lo único.
- Oye colega, ¿sabes una cosa?
- ¿El qué?
- Eres un quejica."
domingo, noviembre 24, 2013
domingo, noviembre 17, 2013
これはコカインです
Es increíble como una noche cualquiera puede acabar en que un notas que has conocido hace 20 minutos te ofrezca de buen rollo una rayita de cocaína gratis diciéndote que verás lo bien que se habla así en japonés.
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Vida de Bichu
jueves, noviembre 14, 2013
Ebrios halagos.
Señora Verde Rana: Pienso en ti y me sabe la boca a cerveza fresquita.
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Bichu-convers
lunes, noviembre 11, 2013
Smelly Gangsta
1. Bichu
A girl that is too complicated, often times sexy, sometimes dumb, rarely smart, kind of weird, and loves to watch YouTube videos that show people's underwear or of people getting it ON in a hut or with a servant.
Guy: Hey dude, who's your hot friend? She's such a Bichu!!
A girl that is too complicated, often times sexy, sometimes dumb, rarely smart, kind of weird, and loves to watch YouTube videos that show people's underwear or of people getting it ON in a hut or with a servant.
Guy: Hey dude, who's your hot friend? She's such a Bichu!!
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Inclasificable
jueves, octubre 03, 2013
El veloz murciélago hindú...
Tu sexy zagal hacía windsurf y jamaba kilos de ñoquis y pavo.
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Inclasificable
domingo, septiembre 29, 2013
Historias sustractivas.
En un papel en blanco, el héroe, antihéroe, o simplemente el protagonista, se pregunta a dónde va. En su mente intenta dibujar un camino, claro y conciso, pero es demasiado difícil, así que primero pinta sin forma con su paleta. Y según sale un color, avanza hacia él.
Cian.
Cielo, playa, mar... Futurama. Megalomanía, playa de los monumentos... Es un alcalde, que acaba de fundar su propia ciudad, que quiere su propio gobierno, que quiere que los nombres de las calles sean los de sus amigos y los de sus libros, películas y videojuegos favoritos. Quiere que para la gente visite la nueva ciudad se construya un parque, donde estén las reproducciones de los mayores monumentos del mundo, donde la gente vaya y visite el mundo. Quiere tener el mundo en sus manos y compartirlo. No resulta ser tan mal alcalde al final.
Magenta.
Rosa... o rojo, a qué coño se parece más el magenta. Incertidumbre, incertidumbre cálida... Es un chaval de unos veinte años, que quiere tener a una persona con él, y no quiere más nada. Quiere despertarse y abrazar algo que no sea una almohada, quiere ser débil con alguien, quiere ser feliz, aunque para ello tenga que hacer feliz a alguien; es egoísta, pero el resultado es lo que cuenta, él es feliz, la otra persona es feliz, todos son felices.
Amarillo.
Chillón, brillante, brillante futuro, el sol. El sol y el futuro... Es un tripulante en una nave espacial, en busca de maravillas del espacio, de pequeño leyó "El fin de la Eternidad" de Asimov, y coincidía con él en que la humanidad busca expandirse, llegar a todas partes, porque encerrada en este pequeño planeta se moriría. Viaja a través de las estrellas, pensando que nunca volverá, que tiene cosas por las que volver, pero que es mucho más fuerte el sentimiento de irse, de escapar, de volar, de sentirse libre, aunque nunca vuelva a ver la calidez de su Tierra natal. Se adentró en el espacio, nadie sabe si la misión tuvo éxito, probablemente no. Pero a través del espacio, quizás a través del tiempo, una botella iba flotando, con un mensaje dentro de ella, nadie lo leyó, nadie lo leerá, pero no importa, por escrito está el mensaje que él dejó como individuo: Yo tuve éxito.
El protagonista ya había pasado por tres historias, y era como una droga, una sensación de necesitar más aún cuando no has terminado realmente lo que has empezado. Las historias se suceden atropelladamente, y se siguen creando, cada una de ellas es un mundo que visitar, un cuento que vivir, una vida que relatar. Y continúa su viaje.
Rojo.
Sangre, dolor, ira, odio, muerte, destrucción, pasión... emociones... Una espada en la oscuridad. Él es la espada, es una herramienta diseñada para matar, tiene la capacidad de herir al prójimo, aunque quizás sea por una buena causa, pero eso no lo sabe. Es usada para hacer daño, su trabajo no le gusta, es desagradable, le pagan en sangre, y no es sangre lo que busca, solo busca vivir. Con sangre compra su vida, gracias a ella tiene una vaina, está afilada, alguien la cuida, y gracias a la sangre se limpia de ésta. No es una vida fácil, ni siquiera es una vida. Nunca supo si sirvió para algo su existencia, si gracias a ella el mundo mejoró, si alguien se dio cuenta siquiera de que ella estuvo allí, si alguien supo que ella sentía, que tenía emociones, que no quería hacerlo. Un día recordó la historia de Masamune y Murasama, cada uno hizo una espada, la del segundo cortaba todo a su paso, sin importar qué, con un filo extraordinario; la del primero repelía todo lo que pasase por su filo, pues no destruía innecesariamente, aun cuando podía hacerlo. Intentó ser como Masamune, pero no lo consiguió, pues las manos que la sujetaban deseaban cortar, e impotente, se dio cuenta de que era Murasama, y que siempre lo había sido. Y cuando su corazón entendió esto, se quebró, y con él, se quebró su cuerpo.
Azul.
Tranquilidad, descanso, sueño, sueños, deseos y deseos incumplidos... Es un hombre que sueña, vive entre la realidad y el sueño, y no los distingue, porque ellos no le distinguen a él. La realidad está distorsionada para él como si fuese un sueño, y el sueño se asemeja a la realidad como si fuesen dos moléculas de agua en el mismo estanque. Así, el hombre va a caballo entre los dos mundos, se despierta de la realidad y vive en el sueño. Se lleva objetos de un mundo a otro, que aparecen y desaparecen cuando su mente oscila. El hombre no tiene historia, no tiene cuento, simplemente existe en alguna dimensión donde su existencia intermedia es posible, su realidad y su sueño son lo mismo, no hay diferencia real, no confunde los dos, simplemente los vive, como cualquiera viviría con lo que tiene y lo que puede.
Verde.
La naturaleza, el bosque, el ciervo, el disparo a la madre de Bambi, la ecología como medio de supervivencia... Es una aventurera, una de los siete elegidos para salvar al mundo. Ella y sus compañeros recibieron poderes para detener a las hordas de la oscuridad que planean destruir el mundo. Su poder es el hielo, éste parte de su personalidad, porque es perezosa, trata de moverse lo menos posible, el hielo es una buena elección. Los poderes de sus compañeros son fuego, tierra, agua, viento, rayo y veneno; y viajan a través de un mundo devastado, donde hace miles de años que no existe la tecnología. Deben recorrer los templos sagrados que son la representación de sus poderes, antiguos templos venerados por los habitantes ya que suministraban energía al mundo, sacada del planeta. Esos templos ya no escuchan, ya no proveen. Pasan por innumerables pruebas en los templos y en el mundo. Su personaje no se da cuenta, pero el lector sí, los templos son descritos como una plataforma petrolífera, una central térmica, una de biomasa, una hidráulica, un parque eólico, una central eléctrica y una planta nuclear. Al final salva al mundo, pero sacrificándose por sus compañeros y por el planeta, como una digna aventurera.
Lleva seis papeles, seis personajes, pero no es suficiente, infinitas historias, infinitas posibilidades, querría ser todos, pero sabe que es imposible... solo unos cuantos más, algo más de exploración, para saciarse, para reivindicar su derecho a vivir donde él quiera, dónde él pueda, y sentirse a gusto, esté dónde esté.
Naranja.
Fruta, cítrico, salud, una persona llamada Noe, más ciervos, el césped, la tierra... Es una roca a través de los siglos. No recuerda cuando se creó, ni quiénes fueron sus minerales padres. Sabe que un día se fragmentó, no recuerda quién lo hizo, y ahora está en muchos sitios, no es ubicua, pero lo mismo se encuentra en Malasia que en Japón o en Mozambique. Empezó siendo grande, muy grande, y ahora solo es granos de arena dispersos, siendo pisoteada por gente que era más pequeña, y que ni siquiera había nacido cuando ella se creó, que hubiese muerto si ella se hubiese caído encima. No entiende la ironía de su vida, de su existencia, al fin y al cabo, era solo una puta piedra, y ahora ni eso.
Rosa.
Señor Rosa, yo, el escritor, las letras, la vida en mis manos... Es un escritor, que da vida a personajes, que está sentado frente a su ordenador escuchando Luar Na Lubre, con latas de Coca-Cola vacías en su escritorio. Que se dedica a escribir la palabra "escribir" pensando en ponerla entre comillas la segunda vez haciéndose autorreferencia. Le gusta jugar con las palabras, le gusta, en cierta medida, jugar con la mente de los demás, le gusta que la gente le lea, porque la escritura está hecha para ser leída, aún cuando a veces esa no sea su intención, aunque a veces sea para el desahogo, pero no es el caso, quiere que la gente lea la palabra "palabra" que él has escrito hace seis u ocho palabras. Quiere que la gente disfrute con algo que él haya hecho, porque si no, para qué escribe. Y extrapola esto al mundo, si nadie disfruta de algo que él haya hecho, para qué está en el mundo.
Violeta.
Flores, un ramito de violetas, canción, Mecano, Cecilia, aire... Es un niño pequeño viendo el Rey León, la escena en la que Simba se deja caer al suelo y la hierba que se levanta viaja con el viento hasta Rafiki, que reconoce su olor y descubre que está vivo. El niño adora la película, Simba es su héroe, Timón y Pumba sus amigos, y el mandril es su maestro. Crece con un gusto enorme por los animales, le encantan, piensa en hacerse biólogo, o veterinario... Pero cuando termina de crecer acaba metiéndose en cualquier otra carrera, sea bellas artes, sea aeronáutica o sea empresariales, lo importante es que se vuelve vegetariano, o vegano, u ovolactovegetariano u ovovegano. No quiere que se le haga daño a los animales para que él pueda vivir, y con su loable intención, solo consume plantas (con su deficiente aporte proteínico). Aporta su pequeño grano de arena para conseguir un mundo mejor, pero no ve su esfuerzo recompensado, al principio sí, siente que hace algo bueno, y eso es suficiente, pero luego cae en una depresión a lo largo del tiempo, él solo no puede hacer nada, lucha contra la marea, pero es demasiado fuerte, y ésta le arrastra. No obstante, se mantuvo fuerte en sus convicciones, siendo vapuleado una y otra vez por la masa y la cultura imperante, con su alma y mente resquebrajadas, pero su corazón limpio. Al morir, en un extraño cortocircuito cerebral, se le apareció Pumba entre las nubes dándole las gracias con una manzana en la boca.
Como un gato en los países anglosajones, nueve vidas tiene ya el hombre de la hoja en blanco. Tras éstas, se da cuenta de que no es un hombre... aunque tampoco una mujer, es un concepto, o es muchos conceptos, es una idea, que adopta distintas formas, y se desarrolla, porque ese es el objetivo que tiene, crecer y desarrollarse, y alimentarse de narraciones y reproducirse en distintos lugares. No es solo un hombre o una idea en una hoja de papel, es un ser vivo.
Celeste.
Cielo, atmósfera, nubes, viento, pájaros, volver, golondrinas, cocos... Es el Caballero Verde, aquél que se presentó en la corte del Rey Arturo con un hacha gigantesta, vestido todo de verde y con los cabellos del mismo color. Es aquél que retó a alguien a cortarle la cabeza, y que él haría lo mismo un año más tarde al que lo hubiese hecho. Sir Gawain fue el caballero que aceptó el desafío y le cortó la cabeza, cabeza que fue recogida por el Caballero Verde y fue recolocada en su sitio. Un año más tarde, el coraje de Sir Gawain sería puesto a prueba. Él es el Caballero Verde durante ese año, temeroso de tener que matar a un buen hombre poniendo a prueba su valor de forma tan absurda. Indeciso y confuso se encuentra durante todo ese tiempo, preguntándose por qué tuvo que hacerlo, por qué se deja arrastrar por las maquinaciones de Morgana. Él duda, siente pena, siente dolor, permite que manejen su destino y no sabe por qué. Sabe que sus sentimientos no serán relatados, pero los tiene, al fin y al cabo, es un hombre, un caballero, su honra es lo más importante, y a ella se aferra y sigue adelante. Todo termina bien, nadie mata a nadie al final, pero igual que Gawain porta un cinturón recuerdo de su debilidad, el Caballero Verde lleva una cicatriz en el cuello, recuerdo de su pasividad ante el destino.
Turquesa.
Discusión sobre si es azul o verde, una Gameboy, Pokémon, Lugia, Vaporeon... Es un chaval en un manicomio, encerrado probablemente por algo que pensaba que existía y resulta que no. Mira al mundo y ve las locuras y las incongruencias en él, y al principio no entiende por qué él está encerrado y el resto no. Y pronto se da cuenta, él está loco, sí, puede que más, puede que menos, o puede que igual que las personas que ve andando fuera de la ventana, pero su locura es única. Él intentó cruzar a su perro con un atún para que éste disparase agua por la boca, pero los otros se matan entre ellos por pedazos de tierra, por pedazos de papel, por pedazos de animales convertidos en una sustancia negra y por pedazos de bits de información. Nadie comparte su locura, y por eso está encerrado, todos los demás tienen una locura en común, y por eso están libres... Eso pensaba al principio, afortunadamente, para él, su mente cambió, y dejó de estar encerrado en un manicomio para estar libre dentro de un manicomio; se percató que los demás estaban encerrados en su propio mundo, y que él estaba libre de esas ataduras mientras estaba atado a su cama. Perspectiva, todo es perspectiva.
Chartreuse
Verde-amarillo, amarillo verdoso, verde amarillento, licor, alcohol... Es un camarero de unos cuarenta años, que regenta y despacha un pub. Cada día, sobre todo, cada fin de semana, ve a decenas y decenas de personas entrar en su bar, hablar, beber, bailar y cantar. Se gastan su dinero en el veneno que él sirve, a veces con alegría, a veces con pena, y a veces sin siquiera sentimientos. Él bebe, no es un una excepción, no es ajeno a su propio bar oscuro y con el suelo pegajoso. No sabe por qué bebe, no es para olvidar, qué querría olvidar, no es para alegrarse, el alcohol solo no alegra, bebe por beber, igual que vive por vivir. En ocasiones se lo plantea, y no llega a ninguna conclusión, le molesta un poco eso, pero luego deja de importarle. Y sigue bebiendo, y sigue despachando bebidas, a lo mejor alguien, de entre esas cientos y miles de personas a las que ha atendido en todos estos años sabe por qué beben, o sabe por qué bebe él. Se lo plantea un momento, y veces piensa en preguntarle a ese cliente con cara de conocer el mundo, pero cuando reúne el valor suficiente para hacerlo, alguien dice "¡Ey, una cerveza!", y vuelve a pasar del tema.
Lleva ya doce cuentos en su haber, que ya forman parte de él, que le siguen como apóstoles y que protege como si fuesen casas del zodiaco. Ya no le quedan más colores en su paleta. Ya no le queda más inspiración nueva, solo le queda seguir mezclando y mezclando, hasta que no reconozca cuál fue el inicio de todo. podría hacerlo, lo sabe, le gusta, es su droga, pero sabe que no acabará... Quizás un último esfuerzo, una traca final, un todo ¿Qué es todo?
Negro.
Noche, muerte, final... Es un alma sin pena, un ser que dejó este mundo hace tiempo, que ya no recuerda quién o qué era. Un político, un romántico, un colono espacial, una espada, alguien entre dos mundos, una heroína, una roca, un escritor, un vegetariano, un caballero, un loco, un camarero... Quizá fue alguien o algo de esto, o quizás no, quizás fue un pato, o un sentimiento, o quizás no fue nada. Siente que ahora es algo, y que algo fue, aunque fuese nada, ya era algo. Es un alma que no sabe si cumplió su propósito en la vida, no sabe si tuvo vida; no sabe si ha tenido muchas vidas; pero no le importa, es quien es, y quien fue, aunque realmente no fuese. No siente, no tiene cuerpo, pero está ahí, vagando por este mundo, o por el otro, o por los dos a la vez, o por uno que no sabemos que existe, o quizás viaja por un mundo que realmente no existe. Lo único que importa es que está ahí, que se siente a sí misma, y que a lo mejor, si tiene suerte, alguien la sentirá. Es la protagonista de una historia. Es una idea, y está viva.
¿Qué es nada?
Blanco.
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domingo, septiembre 15, 2013
Agua... agua magistralmente mezclada con un poco de L...S...D...
Sentadito en la arena, mirando al mar, con casi un litro de calimocho en las manos... comienza a llover.
- Bichu, vamos al chiringuito, que nos mojamos.
- ¿Tú para qué coño has venido a la playa?
Más tarde, una forma más despelotada que de costumbre en una playa, me metí en el agua mientras caía un precioso aguacero.
Y un ratillo después, con el agua cubriéndome hasta la barriga, y el chaparrón cayéndome encima, eché una relajante meada en el mar de Cádiz. Agua por fuera, agua por dentro. Y una magnífica sensación de autorrealización invadiendo mi cuerpo.
- Bichu, vamos al chiringuito, que nos mojamos.
- ¿Tú para qué coño has venido a la playa?
Más tarde, una forma más despelotada que de costumbre en una playa, me metí en el agua mientras caía un precioso aguacero.
Y un ratillo después, con el agua cubriéndome hasta la barriga, y el chaparrón cayéndome encima, eché una relajante meada en el mar de Cádiz. Agua por fuera, agua por dentro. Y una magnífica sensación de autorrealización invadiendo mi cuerpo.
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Vida de Bichu
miércoles, agosto 07, 2013
Dos tetas sobre una Concha.
Dos montes tiene Donosti-San Sebastián
uno el Urgull
de buenos caminos y gratuitos museos y castillos
otro el Igueldo
de eficientes carreteras y cimas pagadas
del Urgull un presenté me llevé
una de pino piña
en el otro, el Igueldo
un presente dejé
un orín de gran calidad
eso sí, gratis.
uno el Urgull
de buenos caminos y gratuitos museos y castillos
otro el Igueldo
de eficientes carreteras y cimas pagadas
del Urgull un presenté me llevé
una de pino piña
en el otro, el Igueldo
un presente dejé
un orín de gran calidad
eso sí, gratis.
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Chistes acertijos y esas cosas
martes, julio 30, 2013
Reencuentro.
Estaba tranquilamente mirando la última actualización del blog de un colega (que recomiendo como el comer) en la que conversan su yo de 2011 y su yo de 2013, y no he podido resistir la tentación de plagiarle homenajearle. (A ver, yo dibujo como el culo, y la foto está hecha con el móvil, pero aún así me apetecía probar)
[Texto]
- ¿Cómo me va la vida siete años en el futuro?
- Bueno... te va. Estás a punto de acabar la carrera, has viajado un montón, aunque al final no aprendiste japonés, pero bueno, aún así eres más friki ¡Ah! Y has hecho un montón de amigos, aunque has perdido otros. Pero vamos, no estás mal.
- Ajá... Y...
- Buff... Sí. Has folla'o.
- ¡Toma!
- ... Afortunadamente, también has madurado...
- ¿En serio?
- Bueno, un poco.
domingo, julio 28, 2013
El hombre que perdía el tiempo perdido.
Existe una canción antigua, antigua como el tiempo, que decía, referido al nombre de una persona, lo tuyo no es un nombre, lo tuyo es una venganza. Poner un nombre es difícil, se intenta encontrar y transmitir la esencia de los objetos, las emociones o las personas en unas pocas sílabas.
¿Cómo eran los nombres de los padres? ¿Pedro y María? ¿Elena y Matías? ¿Sergio y Lucía? ¿Eva y Ángela? La verdad es que no me acuerdo, pero eran nombres considerados normales, nombre que sus padres habían vaticinado como correctos y acertados. Pues Pedro y María, o Elena y Matías... se llamasen como se llamasen, habían decidido, quizás por designios divinos, por augurios astrológicos, por azar, o quizás por guasa y borrachera, que su hijo primogénito se llamase Saturnino.
Saturnino no era un nombre que se considerase muy normal en los tiempos que corrían, pero tenía algo, tenía cierta fuerza, por alguna extraña razón, le pegaba el nombre a ese niño.
Saturnino era un niño como otro cualquiera, es decir, era especial. Todo el mundo es especial a su manera, de modo que Saturnino era normal. Era un chaval bastante tranquilo, cuya tranquilidad evolucionó en vagancia al hacerse mayor. Y cuya vagancia se convirtió en desidia al nivel treinta y seis. Saturnino siempre, en definitiva, perdía el tiempo.
Perder el tiempo es algo que se considera bastante común en la sociedad. Pero qué es exactamente eso de "perder el tiempo". Hay quien piensa que estar mirando al techo pensando en tus cosas, quien dice que es quedarse viendo la televisión durante horas, o que es aquél que se dedica a jugar sin tener en cuenta sus responsabilidades... sea como fuere, todos están de acuerdo en que "perder el tiempo" es no hacer nada productivo.
Saturnino en sus horas muertas observando el techo, dirigiendo la mirada a la televisión o jugando con sus miniaturas de Alien se preguntaba qué era "ser productivo". Productivo, productivo, productivo, que produce, que produce algo ¿Qué producía la gente que hacía ejercicio? ¿Qué producía la gente que leía libros? ¿Qué producía realmente la gente que trabajaba y ganaba dinero con ello? Salud, conocimiento, dinero.
Saturnino decidió un día hacer ejercicio, leer muchos libros y trabajar mucho para ganar mucho dinero. Ya no miraba al techo, ya no veía la tele, y ya no jugaba con sus muñequitos. Saturnino ya no perdía el tiempo. Se volvió un hombre fuerte, listo y millonario ¡Saturnino se volvió un tochazo! Atractivo, culto, rico... consiguió el éxito, consiguió mujeres, consiguió el amor, la felicidad. Todo ¡Ahora era realmente especial!
Dejó atrás sus pensamientos sobre la productividad, sobre el tiempo, sobre lo normal, sobre lo especial. Pero eso no era malo, así era su vida ahora. Y ya está, Saturnino murió feliz, contento, querido y les dejó una gran herencia a sus hijos.
Lo único de lo que tuvo que lamentarse Saturnino alguna vez, fue que su hijo, siguiendo su legado, aumentó aún más la fortuna familiar, aunque para ello tuvo que arrancarle las entrañas (literalmente) a la gente que pretendía que compartiese su fortuna con el resto de la humanidad... Su hijo tuvo de nombre Júpiter, o Zeus, la verdad es que no me acuerdo. Si Saturnino hubiese sido listo, habría devorado a sus hijos al nacer, pero claro, estaba ocupado intentando ser productivo. Había perdido su tiempo perdido.
¡Guau! Qué buena historia... Quizás debería hacer algo por mi vida, solo tengo que procurar compaginar mis momentos productivos con los de tranquilidad, y así poder educar bien a mi hijo... Bah. Prefiero seguir mirando al techo, así no tendré que arrepentirme de que me salga un hijo psicokiller.
Como decía, Saturnino era un tipo muy vago, que hasta conseguía a veces perder el tiempo perdido. Pero perder el tiempo... era normal ¿no? ¿O era especial? Nunca me acuerdo.
¿Cómo eran los nombres de los padres? ¿Pedro y María? ¿Elena y Matías? ¿Sergio y Lucía? ¿Eva y Ángela? La verdad es que no me acuerdo, pero eran nombres considerados normales, nombre que sus padres habían vaticinado como correctos y acertados. Pues Pedro y María, o Elena y Matías... se llamasen como se llamasen, habían decidido, quizás por designios divinos, por augurios astrológicos, por azar, o quizás por guasa y borrachera, que su hijo primogénito se llamase Saturnino.
Saturnino no era un nombre que se considerase muy normal en los tiempos que corrían, pero tenía algo, tenía cierta fuerza, por alguna extraña razón, le pegaba el nombre a ese niño.
Saturnino era un niño como otro cualquiera, es decir, era especial. Todo el mundo es especial a su manera, de modo que Saturnino era normal. Era un chaval bastante tranquilo, cuya tranquilidad evolucionó en vagancia al hacerse mayor. Y cuya vagancia se convirtió en desidia al nivel treinta y seis. Saturnino siempre, en definitiva, perdía el tiempo.
Perder el tiempo es algo que se considera bastante común en la sociedad. Pero qué es exactamente eso de "perder el tiempo". Hay quien piensa que estar mirando al techo pensando en tus cosas, quien dice que es quedarse viendo la televisión durante horas, o que es aquél que se dedica a jugar sin tener en cuenta sus responsabilidades... sea como fuere, todos están de acuerdo en que "perder el tiempo" es no hacer nada productivo.
Saturnino en sus horas muertas observando el techo, dirigiendo la mirada a la televisión o jugando con sus miniaturas de Alien se preguntaba qué era "ser productivo". Productivo, productivo, productivo, que produce, que produce algo ¿Qué producía la gente que hacía ejercicio? ¿Qué producía la gente que leía libros? ¿Qué producía realmente la gente que trabajaba y ganaba dinero con ello? Salud, conocimiento, dinero.
Saturnino decidió un día hacer ejercicio, leer muchos libros y trabajar mucho para ganar mucho dinero. Ya no miraba al techo, ya no veía la tele, y ya no jugaba con sus muñequitos. Saturnino ya no perdía el tiempo. Se volvió un hombre fuerte, listo y millonario ¡Saturnino se volvió un tochazo! Atractivo, culto, rico... consiguió el éxito, consiguió mujeres, consiguió el amor, la felicidad. Todo ¡Ahora era realmente especial!
Dejó atrás sus pensamientos sobre la productividad, sobre el tiempo, sobre lo normal, sobre lo especial. Pero eso no era malo, así era su vida ahora. Y ya está, Saturnino murió feliz, contento, querido y les dejó una gran herencia a sus hijos.
Lo único de lo que tuvo que lamentarse Saturnino alguna vez, fue que su hijo, siguiendo su legado, aumentó aún más la fortuna familiar, aunque para ello tuvo que arrancarle las entrañas (literalmente) a la gente que pretendía que compartiese su fortuna con el resto de la humanidad... Su hijo tuvo de nombre Júpiter, o Zeus, la verdad es que no me acuerdo. Si Saturnino hubiese sido listo, habría devorado a sus hijos al nacer, pero claro, estaba ocupado intentando ser productivo. Había perdido su tiempo perdido.
¡Guau! Qué buena historia... Quizás debería hacer algo por mi vida, solo tengo que procurar compaginar mis momentos productivos con los de tranquilidad, y así poder educar bien a mi hijo... Bah. Prefiero seguir mirando al techo, así no tendré que arrepentirme de que me salga un hijo psicokiller.
Como decía, Saturnino era un tipo muy vago, que hasta conseguía a veces perder el tiempo perdido. Pero perder el tiempo... era normal ¿no? ¿O era especial? Nunca me acuerdo.
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sábado, julio 27, 2013
Me gustan las camisas hawaianas porque nací con Venus al ascendente...
- ¡Oh Dios mío! ¡Te ha salido el Loco, la Torre y la Muerte!
- ¿Y eso qué quiere decir?
- Que este juego de cartas es muy aburrido.
Soy una persona demasiado joven, retrógrada y con la mente demasiado cerrada como para creer en el reiki.
- ¿Y eso qué quiere decir?
- Que este juego de cartas es muy aburrido.
Soy una persona demasiado joven, retrógrada y con la mente demasiado cerrada como para creer en el reiki.
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Bichu piensa
lunes, julio 22, 2013
Historias que es mejor no intentar contar.
A las tres y media de la tarde, he pasado por la terraza de un bar, allí había un hombre. No sé qué edad tendría, unos 50 ó 60 supongo, estaba calvo, y presentaba una enorme barba blanca; vestía una camiseta que parecía de promoción, unos pantalones cortos azul marino, y calzaba unos náuticos. Estaba sentado solo en el velador, sin nadie más que compartiese su mesa o las mesas de alrededor, tenía delante un tubo de cerveza, casi sin tocar, y sus manos estaban cruzadas delante de él, con un cigarro encendido, y se dedicaba a mirar al frente sin fijarse en nada.
Al verlo, he pensado que ese hombre merecía una historia, esa mirada, ese cigarro, ese tubo de cerveza, esa barba... Al volver a pasar delante de él, y encontrarlo casi en la misma postura, he vuelto a pensar en él, pero rechazando la idea anterior, no creo que fuese capaz de escribir una historia que le hiciese justicia, no creo que algo que yo pudiese idear se asemejase realmente a lo que ese hombre transmite, o quizás sí. Quizás mi historia sobre él fuese más interesante, más épica, más melancólica, más divertida o más triste, pero no sé, la historia que desconozco parece ser la mejor de las posibles.
Al verlo, he pensado que ese hombre merecía una historia, esa mirada, ese cigarro, ese tubo de cerveza, esa barba... Al volver a pasar delante de él, y encontrarlo casi en la misma postura, he vuelto a pensar en él, pero rechazando la idea anterior, no creo que fuese capaz de escribir una historia que le hiciese justicia, no creo que algo que yo pudiese idear se asemejase realmente a lo que ese hombre transmite, o quizás sí. Quizás mi historia sobre él fuese más interesante, más épica, más melancólica, más divertida o más triste, pero no sé, la historia que desconozco parece ser la mejor de las posibles.
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Vida de Bichu
viernes, julio 19, 2013
Bolas Deng Xiaoping.
Chicos, chicas, definitivamente, la vida es divertida.
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sábado, julio 06, 2013
Boomerang, que no palo, en un cielo de frambuesas.
Dos meses sin tener ni puta idea, pensando en cruzármela por la calle sin hacerlo nunca, a falta de dos días, pensando que ya era imposible encontrármela, me la encuentro. Me salvan de la situación incómoda, solo para que 5 horas después se repita, más larga y sin posibilidad de escapar.
Bien jugado universo, bien jugado.
Bien jugado universo, bien jugado.
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viernes, julio 05, 2013
Solo quería compartirlo.
Estoy sentado en pelotas, con el ventilador apuntándome a los huevos.
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Vida de Bichu
lunes, mayo 20, 2013
Origen.
Sueño con persecuciones, policías y disparos, luego el sueño se convierte en sueño erótico... y me despierto.
Y me levanto en la cama con la misma mujer con la que soñé... genial ¿no? Pues no, otro sueño erótico. Y me desperté.
Y en la realidad no había nada erótico. Odio la realidad. No es tan divertida como debería xD
Y me levanto en la cama con la misma mujer con la que soñé... genial ¿no? Pues no, otro sueño erótico. Y me desperté.
Y en la realidad no había nada erótico. Odio la realidad. No es tan divertida como debería xD
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Sueños de Bichu
miércoles, mayo 15, 2013
Yaki Oni Giri.
El mundo, parece, gira y girar sin parar. Los muertos no se levantan. Y me quito los pellejos de mis pies. La cerveza corre por mis venas, y el ordenador se refleja en mi ojos. Y escribo sin saber por qué. Porque relaja. Y hablo, y no me contestan, y miento y me toman en serio. La seriedad no es más que otro lastre más. Y recuerdo canciones que me hacen recordar. Y recuerdo cosas que no quiero, pero que quiero recordar, y puedo aunque no deba. Y recuerdo conversaciones sobre los recuerdos. Y en la memoria aparecen cervezas, y las cervezas aparecen frías. Y el frío no es algo que me defina. Y en la definición me bloqueo, y dejo de intentar hilar las ideas, porque las ideas surgen de la cabeza, y la cabeza solo quiere pasar. Y sigues pasando, aunque quiera continuar. Y pasas, y bostezas, y saber que es tiempo de irse a dormir. Porque el sueño es importante, al menos, para recordar que el mundo gira, y todo sigue igual, pero en realidad es distinto. Y borras y reescribes lo borrado. Es distinto, pero es mejor. Recuerdas a los escribidores. Y te preguntas sobre ellos y sobre ti. Y la nariz pica. Y el pezón izquierdo también. Dulce tormenta de ideas, dulce descripción de lo que percibes. Y en la boca el regustillo a cerveza. Y bostezando acabas. Y acabas, y ya.
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Bichu piensa
martes, mayo 14, 2013
Cosas.
La sinceridad es una mierda y está sobrevalorada.
Un vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentira a medias de ningún modo es una media verdad.
Sea por cobardía o sea por intentar hacer algo bueno, muchas veces me parece mejor mentir. Al menos no me siento tan mal.
No me da cargo de conciencia, y la otra persona puede salir mejor parada que con la puta sinceridad; que no sé por qué, pero parece que me sienta peor decirla, porque puede dolerle a los demás. Jode que te engañen, pero no jode tanto si no lo averiguas. "Si lo respetas y lo aprecias debes decirle la verdad"... Polladas, si lo respetas y lo aprecias, intentarás causar el menor daño posible, y punto.
Es cierto que uno siempre quiere saber la verdad, pero vivir en la ignorancia nos hace felices. No tiene por qué ser una ignorancia cultural, social, ni nada grande, solo... pequeñas cosas, pequeñas cosas que es mejor no saber, porque no ganas nada sabiéndolas, y pierdes mucho.
Como todo el mundo, no quiero que me engañen, ni quiero engañar. Ir de frente, es lo que nos enseñan; pero también nos enseñan a no hacer daño a los demás. Cuando las dos cosas entran en conflicto qué ocurre ¿Qué prevalece sobre lo otro? Cada caso concreto debe ser estudiado, como cuando entran en conflicto dos derechos fundamentales. Todo depende del juez que, en este caso, soy yo, o lo es cada uno con su dilema.
¿Qué pesa más? ¿Qué pesa más?
- Alto ¿A dónde vas?
- A morir en esa horca.
Si ha de doblarse alguna vez la vara de la justicia, más vale que se doble hacia la misericordia que hacia el castigo.
No es justicia de lo que hablaba en principio, era... buenrollismo, pero se supone que la primera debería estar basada en la segunda. A veces uno simplemente quiere ser buena gente, y a veces eso es difícil.
Un vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentira a medias de ningún modo es una media verdad.
Sea por cobardía o sea por intentar hacer algo bueno, muchas veces me parece mejor mentir. Al menos no me siento tan mal.
No me da cargo de conciencia, y la otra persona puede salir mejor parada que con la puta sinceridad; que no sé por qué, pero parece que me sienta peor decirla, porque puede dolerle a los demás. Jode que te engañen, pero no jode tanto si no lo averiguas. "Si lo respetas y lo aprecias debes decirle la verdad"... Polladas, si lo respetas y lo aprecias, intentarás causar el menor daño posible, y punto.
Es cierto que uno siempre quiere saber la verdad, pero vivir en la ignorancia nos hace felices. No tiene por qué ser una ignorancia cultural, social, ni nada grande, solo... pequeñas cosas, pequeñas cosas que es mejor no saber, porque no ganas nada sabiéndolas, y pierdes mucho.
Como todo el mundo, no quiero que me engañen, ni quiero engañar. Ir de frente, es lo que nos enseñan; pero también nos enseñan a no hacer daño a los demás. Cuando las dos cosas entran en conflicto qué ocurre ¿Qué prevalece sobre lo otro? Cada caso concreto debe ser estudiado, como cuando entran en conflicto dos derechos fundamentales. Todo depende del juez que, en este caso, soy yo, o lo es cada uno con su dilema.
¿Qué pesa más? ¿Qué pesa más?
- Alto ¿A dónde vas?
- A morir en esa horca.
Si ha de doblarse alguna vez la vara de la justicia, más vale que se doble hacia la misericordia que hacia el castigo.
No es justicia de lo que hablaba en principio, era... buenrollismo, pero se supone que la primera debería estar basada en la segunda. A veces uno simplemente quiere ser buena gente, y a veces eso es difícil.
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Bichu piensa
lunes, mayo 06, 2013
Davida contra Golitenia.
ADVERTENCIA: No es un relato bíblico, ni tampoco una canción de música ska.
Existen en esta vida empresas fáciles, empresas difíciles, empresas imposibles, y empresas que caen en bancarrota. La nuestra es una empresa que es fácil de decir, difícil de imaginar, imposible de cumplir, y que rompería una banca si se consiguiese llevar cabo. Por otro lado, lo único aparte de eso que hay que decir, es que es una empresa absurda, pero dado que el libro de literatura española más leído del mundo se basaba en empresas absurdas, no veo por qué la gente no debería conocer esta historia.
Como la historia más famosa de ese libro, la nuestra trata de vencer a lo imposible. Y ya que estamos con imposibles y difíciles, digamos que nuestro molino gigante es en realidad mucho más pequeño que la persona que trata de vencerlo, y ya que estamos en una época de paridad e igualdad, pongamos que nuestro protagonista análogo al rey y al caballero es una persona de sexo femenino, o sea, una mujer. Una mujer llamada Davida que, por su nombre, se intuye que o sus padres querían un niño, o no tenían ningún gusto eligiendo nombres.
Como prólogo a una historia corta este ya es bastante extenso, de hecho, las historias cortas normalmente no tienen prólogo, no es que no deban, pero si pones a un pequeño relato una introducción, o ya no es tan pequeño, o el relato principal se queda bastante corto.
Nuestra historia comienza con Davida, una persona ocupada, llena de cosas por hacer, llena de cosas por hacer que no hace, y llena de cosas por hacer que no hace pero que acaba haciendo. Davida tenía sus manías, una de ellas era comer. Hay a quien tiene la manía de respirar, la manía de beber, la manía de dormir, o la manía de defecar; a Davida le había tocado en suerte la de comer. Cosa genial, porque le encantaba. Comía y comía a todas horas, y seguía comiendo y comiendo. Una pensaría "¡Joder! ¡Qué gorda!". Pues no, no estaba gorda, y se preguntaba el por qué. Otra persona no se lo preguntaría, ni se preocuparía, o pensaría que tendría un metabolismo asombroso, pero Davida no, así que comenzó a investigar.
En estos tiempo la gente va mucho al médico, todos son unos cagazas. Aunque en realidad, es mucho mejor ir al médico que lo que hace la gente que no va al médico, que es mirar en Internet. Internet es un lugar mágico, lleno de alegrías, tristezas, ira, pena, y personas que no saben heskrivir, pero lo que más tiene Internet, al margen de gatos, porno y versiones en todos los instrumentos habidos y por haber de las músicas del Mario y el Zelda, es información. Puede haber información óptima, buena, regular, mala, horrible o de Yahoo! Respuestas. Davida llegó a una información que pudo calificar de "pasable", y dicha información decía que lo que lo que le pasaba era que tenía una tenia en el cuerpo.
Según rezaban las informaciones que había leído, había algunos métodos para librarse de la tenia, que teóricamente es un parásito que se aloja en el intestino y se "come" todo lo que tú has comido. No suena tan mal, pero en realidad es malo o, cuanto menos, desagradable, imagina que en lugar de en tu intestino, tienes a ese gusano que mide de dos a diez metros en el sobaco, chupándote continuamente los pelillos... lo que yo decía, desagradable.
Davida, que era una persona bastante resolutiva con sus acciones, decidió que ella misma "combatiría al mal que se había aposentado en su cuerpo con sus propias armas". Pero Davida solo tenía una cualidad especial, que podía llamar "arma", y eso era comer. De tal modo que decidió comer más y más y más, hasta que la tenia muriese por gorda. Cualquier médico, enfermero, auxiliar de enfermería, farmacéutico, veterinario, herbólogo, pato con cofia u homeópata le hubiesen dicho que eso era una insensatez (o le hubiese dicho que "cuak", pero tenía el mismo significado que los demás), pero Davida tenía la determinación de conseguir eliminar al intruso por sus medios.
Así que Davidad comió, y comió, y comió, y comió, se gastó todo su dinero, el de sus padres, el de sus amigos, y el de los vagabundos a los que le robaba por la calle. Pasaron meses, y un día, mientras comía un sándwich que contenía todos los tipos de carne, salsa y cartón que se podía albergar entre dos panes, pensó que ya era suficiente. Había aguantado, lo había intentado, y había fracasado, tímidamente pensó que hizo todo lo humanamente posible, que podía estar orgullosa, pero no lo creía realmente; de modo que fue a pesarse una última vez antes de ir al médico. Llegó a la báscula y se puso encima, seguía estando en esos horribles y livianos 368 kilos...
Lo que ocurrió después no es historia nueva. Simplemente quedaos con la idea de que Davida tenía el sentido de la gordura un poco distorsionado, que cuando le dijo el médico que no tenía ningún parásito se sintió feliz y volvió a comer de forma normal (aunque sin bajar nunca de los 300), y que la comida le daba vida al igual que a los demás se la da el respirar, el beber, el dormir y, en definitiva, el hacer lo que les gusta. Davida había luchado contra la tenia y había sobrevivido, y por supuesto, consiguió romper la banca de espera de la consulta del médico.
No había nada imposible para esa mujer... ni lo habría mientras siguiese haciendo lo que más le gusta: Comer
Existen en esta vida empresas fáciles, empresas difíciles, empresas imposibles, y empresas que caen en bancarrota. La nuestra es una empresa que es fácil de decir, difícil de imaginar, imposible de cumplir, y que rompería una banca si se consiguiese llevar cabo. Por otro lado, lo único aparte de eso que hay que decir, es que es una empresa absurda, pero dado que el libro de literatura española más leído del mundo se basaba en empresas absurdas, no veo por qué la gente no debería conocer esta historia.
Como la historia más famosa de ese libro, la nuestra trata de vencer a lo imposible. Y ya que estamos con imposibles y difíciles, digamos que nuestro molino gigante es en realidad mucho más pequeño que la persona que trata de vencerlo, y ya que estamos en una época de paridad e igualdad, pongamos que nuestro protagonista análogo al rey y al caballero es una persona de sexo femenino, o sea, una mujer. Una mujer llamada Davida que, por su nombre, se intuye que o sus padres querían un niño, o no tenían ningún gusto eligiendo nombres.
Como prólogo a una historia corta este ya es bastante extenso, de hecho, las historias cortas normalmente no tienen prólogo, no es que no deban, pero si pones a un pequeño relato una introducción, o ya no es tan pequeño, o el relato principal se queda bastante corto.
Nuestra historia comienza con Davida, una persona ocupada, llena de cosas por hacer, llena de cosas por hacer que no hace, y llena de cosas por hacer que no hace pero que acaba haciendo. Davida tenía sus manías, una de ellas era comer. Hay a quien tiene la manía de respirar, la manía de beber, la manía de dormir, o la manía de defecar; a Davida le había tocado en suerte la de comer. Cosa genial, porque le encantaba. Comía y comía a todas horas, y seguía comiendo y comiendo. Una pensaría "¡Joder! ¡Qué gorda!". Pues no, no estaba gorda, y se preguntaba el por qué. Otra persona no se lo preguntaría, ni se preocuparía, o pensaría que tendría un metabolismo asombroso, pero Davida no, así que comenzó a investigar.
En estos tiempo la gente va mucho al médico, todos son unos cagazas. Aunque en realidad, es mucho mejor ir al médico que lo que hace la gente que no va al médico, que es mirar en Internet. Internet es un lugar mágico, lleno de alegrías, tristezas, ira, pena, y personas que no saben heskrivir, pero lo que más tiene Internet, al margen de gatos, porno y versiones en todos los instrumentos habidos y por haber de las músicas del Mario y el Zelda, es información. Puede haber información óptima, buena, regular, mala, horrible o de Yahoo! Respuestas. Davida llegó a una información que pudo calificar de "pasable", y dicha información decía que lo que lo que le pasaba era que tenía una tenia en el cuerpo.
Según rezaban las informaciones que había leído, había algunos métodos para librarse de la tenia, que teóricamente es un parásito que se aloja en el intestino y se "come" todo lo que tú has comido. No suena tan mal, pero en realidad es malo o, cuanto menos, desagradable, imagina que en lugar de en tu intestino, tienes a ese gusano que mide de dos a diez metros en el sobaco, chupándote continuamente los pelillos... lo que yo decía, desagradable.
Davida, que era una persona bastante resolutiva con sus acciones, decidió que ella misma "combatiría al mal que se había aposentado en su cuerpo con sus propias armas". Pero Davida solo tenía una cualidad especial, que podía llamar "arma", y eso era comer. De tal modo que decidió comer más y más y más, hasta que la tenia muriese por gorda. Cualquier médico, enfermero, auxiliar de enfermería, farmacéutico, veterinario, herbólogo, pato con cofia u homeópata le hubiesen dicho que eso era una insensatez (o le hubiese dicho que "cuak", pero tenía el mismo significado que los demás), pero Davida tenía la determinación de conseguir eliminar al intruso por sus medios.
Así que Davidad comió, y comió, y comió, y comió, se gastó todo su dinero, el de sus padres, el de sus amigos, y el de los vagabundos a los que le robaba por la calle. Pasaron meses, y un día, mientras comía un sándwich que contenía todos los tipos de carne, salsa y cartón que se podía albergar entre dos panes, pensó que ya era suficiente. Había aguantado, lo había intentado, y había fracasado, tímidamente pensó que hizo todo lo humanamente posible, que podía estar orgullosa, pero no lo creía realmente; de modo que fue a pesarse una última vez antes de ir al médico. Llegó a la báscula y se puso encima, seguía estando en esos horribles y livianos 368 kilos...
Lo que ocurrió después no es historia nueva. Simplemente quedaos con la idea de que Davida tenía el sentido de la gordura un poco distorsionado, que cuando le dijo el médico que no tenía ningún parásito se sintió feliz y volvió a comer de forma normal (aunque sin bajar nunca de los 300), y que la comida le daba vida al igual que a los demás se la da el respirar, el beber, el dormir y, en definitiva, el hacer lo que les gusta. Davida había luchado contra la tenia y había sobrevivido, y por supuesto, consiguió romper la banca de espera de la consulta del médico.
No había nada imposible para esa mujer... ni lo habría mientras siguiese haciendo lo que más le gusta: Comer
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Bichu-historias
viernes, abril 26, 2013
Manual del buen escritor.
Le decían que probase a escribir cuando estaba alegre, en lugar de cuando estaba triste, que se veían mejor las cosas. Yo le contesté que no era así, que era igual de subjetivo, cuando estás alegre no ves las cosas como son, las ves mejores.
Habría que escribir cuando no se está triste, ni se está alegre, habría que escribir cuando no sé está. O cuando se está.
Cuando se está, es difícil no estar más alegre que triste o más triste que alegre, el equilibrio es muy difícil, y realmente, si llegas a él, lo que probablemente no se te pase por la cabeza sea escribir sobre ello.
De modo que solo nos queda, para poder ser objetivos, escribir cuando no se está. Lo cuál también conlleva su dificultad. No estar es, por definición, lo contrario a estar, y normalmente se está, siempre se está en algún sitio, o siempre se está de alguna manera. No estar es no estar ni triste ni alegre, pero también ni cansado ni enérgico, ni sentado ni de pie ni tumbado ni de rodillas ni acuclillado, ni casado ni soltero ni viudo ni separado, ni hambriento ni sediento ni lleno, ni desnudo ni vestido, ni vivo ni muerto. Realmente es un tanto complicado, además, cuando se está, se es, así que tienes que no ser.
Y si no se es, no se puede escribir, pero da igual, porque si no se es ni estás, no escribes, y cuando no estás, es cuando debes escribir. Así que, en fin, si no escribes, escribes de puta madre.
Conclusión: La gente está mejor calladita.
Habría que escribir cuando no se está triste, ni se está alegre, habría que escribir cuando no sé está. O cuando se está.
Cuando se está, es difícil no estar más alegre que triste o más triste que alegre, el equilibrio es muy difícil, y realmente, si llegas a él, lo que probablemente no se te pase por la cabeza sea escribir sobre ello.
De modo que solo nos queda, para poder ser objetivos, escribir cuando no se está. Lo cuál también conlleva su dificultad. No estar es, por definición, lo contrario a estar, y normalmente se está, siempre se está en algún sitio, o siempre se está de alguna manera. No estar es no estar ni triste ni alegre, pero también ni cansado ni enérgico, ni sentado ni de pie ni tumbado ni de rodillas ni acuclillado, ni casado ni soltero ni viudo ni separado, ni hambriento ni sediento ni lleno, ni desnudo ni vestido, ni vivo ni muerto. Realmente es un tanto complicado, además, cuando se está, se es, así que tienes que no ser.
Y si no se es, no se puede escribir, pero da igual, porque si no se es ni estás, no escribes, y cuando no estás, es cuando debes escribir. Así que, en fin, si no escribes, escribes de puta madre.
Conclusión: La gente está mejor calladita.
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