"Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia." Arthut C. Clarke.
"Todo aquello que el hombre pueda llegar a imaginar, es susceptible de llegar a ocurrir." Willy Karen.
Todo lo que imagines puede ser magia.
miércoles, julio 25, 2012
domingo, julio 22, 2012
Infelicidad, qué bonito nombre tienes.
Ayer fue un día, a todas luces, cojonudo. Me levanté al mediodía, me vi unos capítulos de Shakugan no Shana, comí tortilla de patatas y gazpacho con mi madre mientras veíamos Saber y Ganar. A las 4 me fui a casa de un amigo a mastear una partida de Vampiro: La Mascarada. Sobre las 8 y media tuve que ir corriendo por la carretera de circunvalación con los pies descalzos porque no corro bien con las chanclas y llegaba tarde. Fui a una fiesta de cumpleaños "sorpresa" con unos amigos y contamos chorradas, comimos tarta, filetes empanados, queso y demás, y nos tomamos unos cubatas. Poco después de la 1 fuimos a tomar algo al bar de siempre, donde me encontré con mi prima, a la que hacía mucho que no veía y me hacía ilusión verla. Cerramos ese bar, y nos fuimos a otro unos pocos supervivientes, y nos tiramos en unos sillones de ese bar a hablar de chorradas y sexo; también cerramos ese bar, así que nos fuimos a un parque a seguir hablando, hasta que empezaba a amanecer. Luego me fui a casa escuchando música tranquilamente.
El día de ayer, fue un día jodidamente bueno, en el que me lo pasé de puta madre, hice de todo; es el tipo de día que con 16 años me pasaría hablando de él durante un tiempo, y el tipo de día que con 22 me haría sacar una sonrisa al recordarlo. Y, sin embargo, llegué a casa con una sensación de mierda. Como si toda la alegría y el bienestar desapareciesen de golpe, y solo quedara una indiferencia que bordea la desidia.
Es una sensación demasiado común últimamente. No es solo ayer, el viernes tuve día de barbacoa cojonudo, y también estuve de bares durante mucho tiempo. Y el día anterior estuve viendo pelis raras y teniendo conversaciones interesantes. No se puede decir que lleve un mal verano, estoy casi todos los días haciendo algo, o saliendo.
Pero es como si felicidad no quisiera salir, por mucho que lo intente, como si fuese un pelo encarnado que no quiere ver el mundo.
Es como si todo fuese una gran bola de mierda. Olorosa. Con una especie de olor que se te mete en el cuerpo y se queda ahí.
Lo que tú no sabías es que los sueños no se pueden dominar...
El día de ayer, fue un día jodidamente bueno, en el que me lo pasé de puta madre, hice de todo; es el tipo de día que con 16 años me pasaría hablando de él durante un tiempo, y el tipo de día que con 22 me haría sacar una sonrisa al recordarlo. Y, sin embargo, llegué a casa con una sensación de mierda. Como si toda la alegría y el bienestar desapareciesen de golpe, y solo quedara una indiferencia que bordea la desidia.
Es una sensación demasiado común últimamente. No es solo ayer, el viernes tuve día de barbacoa cojonudo, y también estuve de bares durante mucho tiempo. Y el día anterior estuve viendo pelis raras y teniendo conversaciones interesantes. No se puede decir que lleve un mal verano, estoy casi todos los días haciendo algo, o saliendo.
Pero es como si felicidad no quisiera salir, por mucho que lo intente, como si fuese un pelo encarnado que no quiere ver el mundo.
Es como si todo fuese una gran bola de mierda. Olorosa. Con una especie de olor que se te mete en el cuerpo y se queda ahí.
Lo que tú no sabías es que los sueños no se pueden dominar...
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lunes, julio 16, 2012
Cuando el río suena... patada en los cojones.
Aquí digo que si tengo suerte me bañaré en el Tajo.
Pues bien, me he bañado en el río Jerte, que es un afluente del Alagón, que a su vez es un afluente del Tajo. Así que me he bañado en un subafluente del Tajo, lo que técnicamente hace que me haya bañado en ese río.
Y si no estáis contentos con ello intentaré meterme en el río propiamente dicho alguna vez.
Pues bien, me he bañado en el río Jerte, que es un afluente del Alagón, que a su vez es un afluente del Tajo. Así que me he bañado en un subafluente del Tajo, lo que técnicamente hace que me haya bañado en ese río.
Y si no estáis contentos con ello intentaré meterme en el río propiamente dicho alguna vez.
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Vida de Bichu
domingo, julio 15, 2012
Actualización de relleno para que la Señora NMADCPNMI no se deprima.
El Telepizza de Plasencia no tiene ni ha tenido nunca la oferta del 3x1 los domingos.
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Vida de Bichu
jueves, julio 12, 2012
Al final, con lógica o sin ella, la flecha llega.
Es bastante curioso eso de perder a alguien. Miras a tu alrededor y no es que todo sean recuerdos, sino que todo te hace recordar.
Y no te acostumbras a que ese alguien no esté. Haces un simple movimiento automático al cerrar la puerta, y antes de que pase un segundo, sabes que no había una razón "real" para hacerlo. Pero así es la pérdida supongo. Miras a tu alrededor y sientes que debería haber alguien más.
Con el tiempo ese sentimiento se va diluyendo poco a poco. Pero siempre hay algo que te hace recordar, una arruga, una canción, una calle, una forma de fregar los platos, o la costumbre de mirar debajo de la mesa por si hay alguien.
El mundo se desmorona, y las cosas van cambiando, no todo a la vez, pero todo cambia, como eso que se dice de que cada siete años (casi) todas las células del cuerpo se han renovado, no todas a la vez, sino a distinto ritmo. De las misma manera que ya no me peleo por ver quién elige qué comemos, y ya no tengo que preocuparme de dejar el portátil en el suelo; ahora ya no tendré conversaciones sobre Saint Seiya o Dragon Ball a las 4 de la madrugada antes de ir a dormir.
¡Cómo odio al puto Heráclito!
Pero como todo lo que tiene principio tiene un final, todo lo que tiene un final ha de tener un principio. Y por fortuna, mientras las cosas van acabando, otras van empezando.
El problema viene en el rato en el que parece que nada empieza y todo acaba.
Dispara y no saques pifia...
Y no te acostumbras a que ese alguien no esté. Haces un simple movimiento automático al cerrar la puerta, y antes de que pase un segundo, sabes que no había una razón "real" para hacerlo. Pero así es la pérdida supongo. Miras a tu alrededor y sientes que debería haber alguien más.
Con el tiempo ese sentimiento se va diluyendo poco a poco. Pero siempre hay algo que te hace recordar, una arruga, una canción, una calle, una forma de fregar los platos, o la costumbre de mirar debajo de la mesa por si hay alguien.
El mundo se desmorona, y las cosas van cambiando, no todo a la vez, pero todo cambia, como eso que se dice de que cada siete años (casi) todas las células del cuerpo se han renovado, no todas a la vez, sino a distinto ritmo. De las misma manera que ya no me peleo por ver quién elige qué comemos, y ya no tengo que preocuparme de dejar el portátil en el suelo; ahora ya no tendré conversaciones sobre Saint Seiya o Dragon Ball a las 4 de la madrugada antes de ir a dormir.
¡Cómo odio al puto Heráclito!
Pero como todo lo que tiene principio tiene un final, todo lo que tiene un final ha de tener un principio. Y por fortuna, mientras las cosas van acabando, otras van empezando.
El problema viene en el rato en el que parece que nada empieza y todo acaba.
Dispara y no saques pifia...
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Bichu piensa
domingo, julio 08, 2012
Cuando el río suena, Bichu lleva.
Me he bañado en el Guadalquivir.
Si tenemos en cuenta que ya me baño habitualmente en el Guadiana en verano, me quedan menos ríos grandes en los que bañarme. A ver si hay suerte y este verano me meto en el Tajo.
Si tenemos en cuenta que ya me baño habitualmente en el Guadiana en verano, me quedan menos ríos grandes en los que bañarme. A ver si hay suerte y este verano me meto en el Tajo.
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sábado, julio 07, 2012
Limpieza de verano.
He encontrado un bote de mayonesa que caducó en 2010.
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Insectopía,
Vida de Bichu
viernes, julio 06, 2012
Desfasado de vueltas.
Llevo como aproximadamente como un mes saliendo todos los días excepto cuando tenía examen al día siguiente (incluso salí el día antes del examen de derecho). El Señor Albino me dice que este camino que llevo no puede ser bueno ¿Qué piensa el resto de la gente?
¡¡¡Comente ahora y a cambio recibirá una imagen poco sexy de un Bichu!!!
¡¡¡Comente ahora y a cambio recibirá una imagen poco sexy de un Bichu!!!
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Vida de Bichu
jueves, julio 05, 2012
La solvencia fiscal.
Bichu: Bueno: ¿y a ti qué te gusta?
Alemana: La tolerancia.
Señor Albino: ¿Sabes? Una amiga mía se va a Baviera el próximo año.
Alemana: Los bávaros son como los catalanes, dan asco.
Alemana: La tolerancia.
Señor Albino: ¿Sabes? Una amiga mía se va a Baviera el próximo año.
Alemana: Los bávaros son como los catalanes, dan asco.
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Bichu-convers
lunes, julio 02, 2012
Al contemplar la naturaleza del papel fotográfico.
Olvido es traición,
arrepentimiento son
mis negaciones.
arrepentimiento son
mis negaciones.
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Bichu piensa,
Chistes acertijos y esas cosas
domingo, julio 01, 2012
Conteo.
Recientemente he revelado 200 fotos de los últimos tres años de mi vida en Sevilla. Mezclándolas con las fotos que tenía desde que empecé a salir a los 16 años dan unas 400 más o menos, 400 fotos que abarcan unos seis años de mi vida. Pues bien, como me aburro y mañana tengo examen, he contado cuantas veces salen mis amigos y/o conocidos en las fotos. El resultado es el siguiente:
Señora Azul Profundo: 57
Señor Albino: 51
Señor Rojo Comunista: 43
Señor Verde: 42
Señor Amarillo: 42
Señora Verde: 34
Señor Transparente: 26
Señor Gris Bala: 24
Señora Blanco: 23
Señora Acuamarino: 23
Señora Naranja Cítrico: 22
Señora Muy Morado: 22
Señor Verde Hierba Seca: 21
Señora Escarlata: 18
Señora Fucsia: 17
Señora Amarillo Pequeño: 16
Señora Magenta: 15
Señor Rojo: 15
Señor Limón: 15
Señor Pardo: 14
Señora Rojo Suzio: 13
Señor Plata: 13
Señor Gules: 12
Señor Rubio: 12
Señor Lila: 12
Señora Rosa Fresa: 11
Señor Blanco: 10
Señor Aurora: 10
Señor Sinople: 9
Señor Malva: 9
Señora Oro Viejo: 8
Señor Marrón: 8
Señora Granate: 8
Señora Oro: 8
Señora Blanco Pastel: 8
Señor Verde Marihuana: 6
Señor Blanco Lechuga: 6
Señor Blanco Lechuga: 6
Señor Rojo Lomo: 6
Señora Marrón Café: 5
Señor Gris Pálido: 5
Señora Blanco Nieve: 5
Señora Verde Oscuro: 4
Señor Añil: 4
Señora Azul: 4
Señora Marrón Que Es Dorado Con El Relucir Del Sol: 3
Señor Verdirrojiamarillo: 3
Señor Plateado: 3
Señora Rojo Ígneo: 3
Señora Verde Azulado: 3
Señor Negro: 3
Señora Naranja Podrido: 3
Señora Azul Eléctrico: 3
Señora Amarillo Patata: 3
Señora Naranja: 3
Señora Negro Oscuro: 2
Señora Chocolate: 2
Señor Marrón Madera: 2
Señor Marrón Diarreico Aguado: 2
Señora Morado: 2
Señor Blanco Palomita: 2
Señor Azul: 2
Señora Azabache: 2
Señora Amarillo Fosforito: 1
Señor Amarillo Indio: 1
Señora Fluorescente: 1
Señor Blanco Marfil: 1
Como extra, decir que salgo solo en 25, que no salgo en 42, y que mi sombrero sale en 22.
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Vida de Bichu
viernes, junio 29, 2012
4 corazones de lechuga con freno y marcha atrás.
La lechuga iceberg del Mercadona es sempiterna. Si extraemos su jugo, lograremos el secreto de la eterna juventud.
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La otra vida de Bichu
lunes, junio 25, 2012
Lluvia de hachas.
En la tranquila villa de Rocanegra nunca se había contemplado un espectáculo igual, no solo era sorprendente, era peligroso. Cuando cayó aquél primer trozo de metal en la plaza principal nadie se lo podía creer, se acercaron lentamente para ver bien qué era. Un hacha, grande, pulida, de dos filos, de guerra ¿Se habría caído de un avión? Era lo más probable, aunque nadie había visto ninguna aeronave en esos momentos. Pronto de dónde había venido el objeto dejó de importar, pues fuera cual fuera su origen, de donde vino ésa venían más.
Aproximadamente un minuto después de que la primera hacha
viniera del cielo, cientos y miles de objetos similares comenzaron a caer sobre
el pueblo. La lluvia de hachas duró apenas cinco minutos, pero fueron más que
suficientes para destrozar casas, coches y todo lo que tuviese la desgracia
estar en el lugar equivocado.
Para desgracia del pequeño Álvaro Núñez, una parte
considerable de su brazo derecho estaba en el lugar equivocado en el momento en
que una de las enormes hachas caía desde el cielo.
En física, para cada acción hay una reacción de igual
magnitud y sentido opuesto. La magia no es muy distinta, aunque se suele decir,
simplemente, que toda magia tiene un precio.
Mil trescientos años antes del inusual monzón metálico
Rocanegra era una suerte de villa reconvertida en fortaleza, que se situaba en
el norte de lo que sería conocido como España. El avance de los moros hacia el
norte se estaba debilitando en ese tiempo, pero aún tenían suficiente fuerza
para conquistar unas cuantas poblaciones más.
Un antepasado del joven Álvaro, curiosamente llamado Alvar,
vivía también en Rocanegra. Éste, por medio de un pregón en la plaza del
pueblo, se había enterado de la inminente llegada de los invasores, estaban a
diez días de la amurallada villa. Todos en el pueblo sabían que no resistirían
el envite musulmán, pues contaban con suficientes efectivos como para sitiar y
asaltar.
Ante esta situación, las autoridades del pueblo no se ponían
de acuerdo, unos decían que debían huir, otros que debían luchar, y otros que
debían deponer inmediatamente las armas. Toda la villa estaba envuelta en el
caos, aun cuando todavía faltaban diez días para la batalla. Alvar, que contaba
con catorce años y una cabeza con demasiados pájaros resolvió que lo único que
podían hacer era pedir ayuda ¿Pero a quién? Los pueblos y fortalezas vecinos
estaban igual de asustados que ellos, y no se moverían hasta Rocanegra dejando
sus hogares desprotegidos. Las únicas ayudas con las que podían contar eran la
divina y la mágica, y viendo que la iglesia ya estaba atestada de gente,
decidió probar con la ayuda de naturaleza mística.
En el pueblo se contaba que una bruja habitaba por los montes
cercanos, se decía que era inmortal, y que poseía extraordinarios poderes,
incluso había quien hablaba de que la bruja había sobrevivido a un encuentro
con el Gaueko; lo cual, de ser cierto, supondría una hazaña considerable y una
verdadera muestra de poder. Alvar se encaminó hacia el monte en busca de la
mujer. El camino no era complicado, pero sí tedioso. Partió a la mañana
siguiente del pregón, tiempo de sobra para encontrar a la bruja y convencerla
de que salvase Rocanegra.
Los lugares por donde la habían visto no estaban demasiado
lejos, y pensó que antes de que anocheciera la encontraría, mas no fue
así. Tuvo que hacer noche en el camino.
Quedaban ocho días.
A través de sendas menos hospitalarias y tortuosas consiguió
llegar a una pequeña cueva donde había huellas recientes. Decidió entrar en la
cueva. Ésta era más larga de lo que podía pensar en un primer momento, pues siguió
durante unos pocos cientos de metros. Al doblar una esquina la luz proveniente
de la entrada cesó, pero una llama aparecía a lo lejos. Según se acercaba pudo
ir viendo como la cueva comenzaba a tener un aspecto habitable. Varias mesas y
estanterías se encontraban dispersas sin orden aparente, llenas de botes,
tarros y algún alambique. Alvar aún no podía ver a nadie. Según avanzaba hacia
la llama le llegaba un ligero olor a almizcle.
- ¡Alto ahí! – exhortó una voz unos metros más adelante.
Una figura ligeramente más pequeña que Alvar se levantó de
una silla que estaba en la oscuridad y avanzó hacia el muchacho. Al no estar ya
protegida por la penumbra, el joven pudo verle la cara. Era una mujer de una
belleza y una juventud sublime, muy lejos de la imagen que tenía en la cabeza
de las brujas inmortales.
- ¿Quién eres y qué quieres? – preguntó inquisitoriamente.
Para sorpresa de Alvar, la voz que salía de la bella mujer parecía la una
persona de ochenta años.
- Me llamo Alvar. – comenzó diciendo dubitativo, sin saber
cómo orientar su petición de ayuda. – Y vengo a pedirle que nos ayude contra
esos perros del sur que vienen a conquistar nuestra tierra. Por favor, nadie
más puede.
- Ah… ¿quieres que ayude a tu pueblo? Vienes de Rocanegra,
¿verdad? – Alvar asintió. – Pues creo que no podrá ser muchacho. Aunque pudiera
salir más allá de este bosque, cosa que no puedo, no tengo nada que ganar
ayudándote.
- ¡Pero los moros la matarán o la esclavizarán!
- Lo dudo bastante, la gente no puede rondar por aquí si yo
no lo permito.
- ¿Y cómo he podido entrar yo?
- Te lo he permitido muchachito, tenía curiosidad por saber
qué hacía un jovenzuelo como tú sólo por estos lares. – tras decir esto, una
sonora carcajada salió de la bruja.
- Por favor, ayúdenos. – suplicó Alvar.
- Mmm…
La bruja miró de arriba abajo a Alvar, con cara de interés.
Cerró los ojos y casi al instante comenzaron a titilarle ligeramente,
despidiendo un levísimo resplandor por dentro del párpado.
- ¡Ja! Está bien muchacho, te ayudaré. Pero como te he dicho,
no puedo salir más allá de mis dominios, así que te enseñaré lo que debes
hacer. Esos infieles no llegan aún ¿verdad?
- No, tardarán ocho días a partir de ahora. Dígame lo que he
de hacer, por favor, tengo que salvar mi pueblo. – la cara de Alvar parecía más
iluminada tras el cambio de opinión de la bruja.
- Bien, tiempo suficiente para enseñarte. Pero recuerda esto,
toda magia tiene un precio, un precio que tú has de pagar.
- Haré lo que sea señora… Eh… ¿Cómo debo llamarla? – preguntó
interesado Alvar, pues nunca había conocido el nombre de ninguna bruja.
- Mi nombre no te lo diré, conocer el nombre de una persona
es darte poder sobre esa persona. La muerte no puede llevarte si no conoce tu
nombre. El mío sólo ha sido pronunciado una vez en la vida, y nunca volverá a
pronunciarse.
- Eh… vale, está bien, la llamaré “señora”.
- Señorita, por favor. – tras decir esto sonrió, como una
jovencita de buena cuna de quince años haría. – Te quedarás siete días aquí,
con la primera luz del octavo día volverás al pueblo y los salvarás. Te lo
garantizo.
Tal y como había dicho la bruja sin nombre, Alvar se quedó
durante los siete días allí en la cueva. Solo salía para recoger algo de comida
y agua, y le parecía que la bruja nunca comía ni bebía. Lo que aprendió allí
dentro en esos días no se puede describir con exactitud con palabras,
precisamente porque lo que aprendió en ese tiempo fueron palabras. Palabras de
poder, capaces de esclavizar el tiempo y el espacio. Cada día aprendía una
nueva. Y debía aprenderla sin escucharla ni leerla, pues si la escuchabas o la
veías perdería su poder. La bruja le explicó que esas palabras solo podría
pronunciarlas una vez, después desaparecería su poder y todo recuerdo de haber
tenido la palabra en la mente.
- ¿Cuál es el precio de esta magia? – preguntó al segundo día
de estudio.
- El precio no es algo que se pueda saber. La magia siempre
se lleva algo de igual valor a lo que ha creado o destruido, puede que no sepas
qué es, puede que no se le lleve de ti, pero siempre se lleva algo.
- ¿Puedo morir si pronuncio las palabras?
- Sí. Es uno de los precios, si usas las palabras para
llevarte una vida, una vida será a cambio lo que se lleve de ti. Puede ser la
tuya, o puede no serla.
El último día, tras haber aprendido la última palabra, Alvar
se acercó a la bruja, y con cara seria, a la vez que cansada, le preguntó qué
motivo tenía para ayudarlo, pues no entendía que es lo que le hizo cambiar de
opinión.
- Querido muchacho, eso es algo que no conocerás. Al igual
que el nombre o las palabras, el conocimiento es poder, y da un poder inmenso.
Solo te diré, que cambié de opinión al observar cómo acabará todo esto.
- No me lo dirás ¿verdad?
- No, no lo haré.
Y ahí se acabó la conversación. Era entrada la noche y Alvar
se iría al día siguiente hacia su destino. Extraños sueños tuvo esa noche, eran
como recuerdos de una vida que no había vivido. Supo que estaba recordando la
vida de la bruja, era larga, muy antigua, le pareció estar recordando eras; al
final, justo antes de despertar, viendo como un bebé, que supo que era la
bruja, un susurro le llegó y le recitó un nombre.
Minutos después de despuntar el sol, Alvar ya se había puesto
en marcha. La bruja estaba sentada en esa silla en la que la vio por primera
vez, oscura y silenciosa. Esta vez, le oyó susurrar las palabras: “Suerte,
Alvar”.
A Alvar se le estremeció el cuerpo. El nombre es
conocimiento, saber el nombre de alguien es tener poder sobre esa persona. No
recordaba haberle dicho nunca a la bruja su nombre, y tampoco recordaba que
ésta se lo hubiese preguntado. “Es una bruja”, pensó finalmente, las brujas
saben cosas.
El aguerrido muchacho consiguió llegar al pueblo antes del
ataque. Algunos habitantes habían huido, pero el resto estaba preparado para
luchar y resistir.
Con el sol del mediodía un explorador volvió a Rocanegra y
avisó que en una hora llegarían los moros. Alvar, ataviado con una pequeña
hacha y un casco, subió a lo alto de la torre de la muralla que daba al lugar
por el que debían venir los invasores. Finalmente los vio venir. Eran muchos,
muchísimos. Unos ocho mil calculó, demasiados para asediar un pequeño que hacía
las veces de fortaleza.
El ataque comenzó con una gran lluvia de flechas sobre la
villa. Mientras la gente trataba de protegerse, Alvar pronunció la primera
palabra, cuya traducción más cercana a la realidad sería “Aire”. Tras esto, las
flechas se desvanecieron en pequeñas volutas de humo.
Los musulmanes no se dieron cuenta de lo que ocurrió con sus
flechas, así que continuaron con su siguiente paso. Avanzaron hacia la puerta
con un gran ariete, mientras algunos de ellos eran asaetados por los pocos
arqueros que defendían la muralla. Antes que el primer golpe llegase a la
puerta, Alvar pronunció la segunda palabra: “Roca”. En vano trataron los moros
de derribar la puerta más de media hora.
Intentaron asaltar la ciudad con escalas, decenas de escalas
fueron llevadas a las murallas del pueblo. Mientras cientos de enemigos subían,
el aprendiz de brujo pronunció la tercera palabra: “Podredumbre”. Las escaleras
de madera se deshicieron en miles de pedazos, y muchos de los enemigos se
estrellaron contra el suelo, donde murieron. Los moros no entendieron qué
ocurrió con son sus escalas, pero no le dieron más importancia y, viendo que no
podían asaltar la ciudad, trataron de quemarla.
Prendieron fuego a la puerta del pueblo y las vigas de madera
que pudieron encontrar, esperando que los muros de la fortaleza acabasen por
sucumbir. Poco tiempo les duró. “Burbuja”. Y todo fuego desapareció.
Después del último intento fallido, los moros decidieron
asediar Rocanegra. Se retiraron unos cientos de metros y comenzaron a montar un
campamento. Alvar no lo permitió. “Hambre”. En unas pocas horas, todo el
ejército musulmán comenzó a sentirse hambriento. Pero, en lugar de retirarse,
decidieron emprender un último ataque. Hambrientos y cansados, consiguieron
traer una catapulta, que reservaban para asediar fortalezas más grandes y
complicadas de lo que en teoría era esta.
A Alvar sólo le quedaban dos palabras, y tenía miedo de
usarlas de forma ofensiva por temor a que la magia se cobrase el precio con su
vida o la de sus vecinos. Así que resolvió no usarlas de ese modo. Los enemigos
montaron una gran roca en la máquina. “Grito”. Esa roca, y todas las enormes
rocas que tenían los moros estallaron en mil pedazos. Sólo quedaba una palabra,
pero los atacantes no parecían cejar en su empeño de tomar la villa. Estos,
desesperados, montaron en la catapulta todas armas que tenían de reserva, que
habían sido robadas a los que habían derrotado tiempo atrás. Llenaron la
catapulta con hachas… y las lanzaron.
- ¡Tiempo! – gritó Alvar.
La mortífera lluvia de acero desapareció en el aire, con un
destino desconocido para todos los que presenciaron el milagro.
Los musulmanes, sumidos en la impotencia y hambrientos,
decidieron retirarse. Rocanegra había sido salvada. Alvar se preguntaba qué
precio había pagado por cada una de las palabras pronunciadas, sin embargo, no
pareció que nada raro hubiese pasado (más allá de la magia que él había
utilizado).
Mil trescientos años más tarde acontecía la increíble lluvia
de hachas en el Rocanegra actual. El brazo seccionado de Álvaro Núñez,
descendiente de Alvar, yacía en el suelo. Álvaro no tardó en morir desangrado.
Si hubiese vivido, el pequeño Álvaro se hubiese convertido en
un diplomático de renombre, que hubiese luchado y abogado por integración de
las personas que profesan la fe musulmana en España, evitando así muchos
conflictos, y haciendo la vida de la gente más feliz. Todo por seguir su modelo
de héroe, que no era otro que su antepasado, del que tantas historias de valor
se contaron. Sin embargo, toda magia tiene su precio, aunque se cobre cientos
de años en el futuro, y Alvar, sin saberlo, se lo hizo pagar a su descendiente
y a cientos de personas que no tuvieron la suerte de conocerle.
No solo la magia tiene consecuencias inesperadas, también las
intenciones. Aunque Alvar salvó a su pueblo, y a sus habitantes, gracias a sus
buenas intenciones, condenó al mismo pueblo, en el futuro, a sufrir el mal que
él había evadido. Fue incapaz de comprender el concepto de poder de las
palabras. La bruja conocía todas las palabras, pues no había pronunciado nunca
ninguna.
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domingo, junio 24, 2012
Una cosa menos en la lista.
He ido subido en una carroza el día del orgullo gay.
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viernes, junio 22, 2012
Bajezas.
Bichu:
Es que eso no es de colega.
Señor Gris Bala:
Ella no quiere ser tu colega, quiere ser tu chocho.
Es que eso no es de colega.
Señor Gris Bala:
Ella no quiere ser tu colega, quiere ser tu chocho.
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Insectopía
jueves, junio 21, 2012
El alcohol es lo que tiene...
He conseguido quedarme dormido en el váter mientras cagaba, con la cabeza apoyada en el lavabo.
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martes, junio 19, 2012
lunes, junio 18, 2012
"La tierra de un dios que no supo aceptar su falso derecho a la libertad."
Hay cierta cosa que no acabo de entender de la destrucción de Sodoma y Gomorra. En teoría dIOS los castigó por sus pecados (depravaciones sexuales al parecer), y cogió y con su infinita bondad les envió una lluvia de fuego y azufre que destruyó no solo estas dos ciudades, sino otras dos que estaban por ahí. La bIBLIA, para ejemplificar un poco esto, te cuenta la historia de Lot, un hombre bueno y justo que vivía de inmigrante en Sodoma. dIOS lo quiso salvar y envió a dos ángeles muy guapos a su casa para avisarle de la inminente destrucción. Los ciudadanos de la impía Sodoma vieron a estos hermosos asexuados y le dijeron a Lot que los sacase de su casa para que entre todos pudiesen follárselos a gusto.Cabe destacar que Lot no sabía todavía que eran ángeles y que los invitó por la cara a su casa.
Bueno, hasta aquí todo normal... hombre bueno, ciudadanos depravados y ángeles. Lo chachi viene en la respuesta que les dio Lot a los ciudadanos, que fue algo como: "No, no os folléis a los tíos estos que no conozco. Follaos a mis hijas, que son vírgenes."
Vale que los sodomitas fueran unos hijos de puta. Pero tío, ofrecer a tus hijas para que una muchedumbre se las folle no lo veo yo del todo loable.
Bueno, hasta aquí todo normal... hombre bueno, ciudadanos depravados y ángeles. Lo chachi viene en la respuesta que les dio Lot a los ciudadanos, que fue algo como: "No, no os folléis a los tíos estos que no conozco. Follaos a mis hijas, que son vírgenes."
Vale que los sodomitas fueran unos hijos de puta. Pero tío, ofrecer a tus hijas para que una muchedumbre se las folle no lo veo yo del todo loable.
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domingo, junio 17, 2012
PATO.
Quién fuera pato
para nadar, nadar por todo el mundo,
pato para viajar sin pasaporte
y repasar, pasar, pasar fronteras,
como quien pasa el rato.
Pato.
Patito vagabundo.
Plata del norte.
Oro del sur. Patito danzaderas.
Permitidme, Dios mío, que sea pato.
¿Para qué tanto lío,
tanto papel,
ni tanta pamplina?
Pato.
Mira, como aquél
que va por el río
tocando la bocina...
Blas de Otero
Me he encontrado este poema en una antología poética de cuando era pequeño. No recordaba el poema... ¡con lo que me gusta el animal!
para nadar, nadar por todo el mundo,
pato para viajar sin pasaporte
y repasar, pasar, pasar fronteras,
como quien pasa el rato.
Pato.
Patito vagabundo.
Plata del norte.
Oro del sur. Patito danzaderas.
Permitidme, Dios mío, que sea pato.
¿Para qué tanto lío,
tanto papel,
ni tanta pamplina?
Pato.
Mira, como aquél
que va por el río
tocando la bocina...
Blas de Otero
Me he encontrado este poema en una antología poética de cuando era pequeño. No recordaba el poema... ¡con lo que me gusta el animal!
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Patos
sábado, junio 16, 2012
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